El regreso de Fito Páez con su Sale el Sol Tour no fue un show mas de la gira: FUE AMOR, literalmente, una declaración de amor a Córdoba y, sin lugar a dudas, uno de los conciertos más lindos del año.

Páez trajo bajo el brazo un espectáculo concebido desde cero. Con una banda recontra ajustada y filosa, el concierto propuso un nuevo punto de vista sobre su propio universo.
Sonaron esos himnos celestiales que ya no le pertenecen solo a Fito, sino que habitan de forma permanente en el cancionero y en el inconsciente colectivo argentino. Pero el verdadero tesoro para los que buscan más allá de los hits estuvo en el rescate de unas joyitas inolvidables como: "Lejos de Berlín" , "Bailando hasta que se vaya la noche", "Cuervos En Casa" y más.

La noche estuvo varios momentos de climas, el contraste constante entre la fragilidad y el estallido. Hubo pasajes de una intimidad absoluta, donde la plaza de la música parecía transformase en el living de tu casa donde te encontras a Fito completamente solo frente al piano, desnudando las canciones y haciéndote emocionar hasta las lágrimas con apenas su voz y un par de teclas.
Pero como en toda la historia de Páez, después de la calma siempre asoma el huracán. Aquella furia gestada en las sombras de 1987 encontró su revancha cuando los primeros acordes de "Ciudad de pobres corazones" partieron al medio la noche.


El idilio de Fito con Córdoba sumó un capítulo HERMOSO. Entre la poesía intacta y la celebración vital de toda una vida entregada a las canciones, el rosarino demostró que cuando sale el sol en su música, no queda rincón por iluminar.


