Estación Sur — sueños, distancia y un puente con Costa Rica
El dúo de dream pop que acaba de sacar su primer disco nos contó cómo nació el proyecto, el ida y vuelta a la distancia durante la pandemia, la gira por Costa Rica y Brasil, y adelantó una fecha imperdible en Córdoba.
— ¿Cómo nació Estación Sur?
Nos conocimos a través de la música, entonces siempre tuvimos una conexión por esa parte. Tomás tenía un proyecto solista en el que yo fui parte haciendo voces en una de las canciones. A partir de ahí pensamos y dijimos: podríamos tranquilamente hacer algo en conjunto, empezar un proyecto desde cero que sea de nosotros dos. Y bueno, así fue como surgió Estación Sur. Estábamos en Bariloche en ese momento y ahí le dimos origen a la banda.
— Arrancaron a la distancia, ¿no? ¿Cómo fue componer un EP así?
Sí, yo vivía en Neuquén y él acá en Morón, Buenos Aires. Arrancamos en plena pandemia y a través de audios, videollamadas y demás fuimos componiendo los primeros temas. Fue todo muy nuevo para ambos, porque los dos veníamos de tener proyectos donde se componía de la forma convencional, en salas de ensayo, entre amigos, todos juntos. Y quizás esto de la distancia que igual justo fue en plena pandemia, entonces quizás también eso como que estábamos todos viviendo una situación similar. Nosotros teníamos bastante distancia — ahora justo estamos viviendo juntos, pero ella es de Neuquén, yo soy de zona este — entonces tuvimos que buscarle la vuelta y buscar la forma de que eso no nos frene. Al mismo tiempo, sentíamos que era la forma de unirnos a través de la música. Era algo bastante mágico poder grabar así. Si bien fue todo un desafío porque no estábamos acostumbrados a eso de que yo grababa unas pistas, se las pasaba, ella las escuchaba, le grababa algo y me lo pasaba — era ese intercambio de ida y vuelta. Pero fue un desafío y creo que lo pudimos resolver bastante bien.

— Hace poco estuvieron en Costa Rica y Brasil, e hicieron un split con Azuladera. ¿Cómo surgió?
La verdad que fue una locura esa conexión que tuvimos con Costa Rica. Empezamos siguiéndonos en Instagram con distintas bandas de allá, entre ellas Azuladera. Un día nos escriben y nos dicen que les re gusta nuestra banda y que les gustaría hacer un split con nosotros. Ellos tenían un single que querían sacar y de casualidad nosotros también queríamos lanzar uno antes de que salga nuestro álbum. Cuestión que le dijimos que sí, obvio que nos re gustaría. Ahí empezamos a charlar, nos hicimos super amigos, intercambiamos un montón. En ese momento ya nos seguíamos con otras bandas como Lentamente, Dylan Todas, entonces había algo con Costa Rica. La verdad es que salió esa colaboración muy linda y estamos super contentos porque llegó a muchísima gente: allá nos conocieron y también acá en Argentina lograron un público. Se difundió más el costarrican sound. Hubo un lindo feedback de los dos lados, y obviamente terminamos en Costa Rica.
Fue como un puente entre las dos escenas, la escena de Costa Rica y la escena emergente de acá.
— ¿Cómo fue el proceso de grabación del disco? ¿Qué fue lo más flero?
En el disco fue todo muy distinto porque esto sí lo hicimos juntos en persona. La verdad es que creemos que nos permitió expandirnos mucho más en comparación con el EP anterior que fue a la distancia y tenía sus limitaciones. Poder estar en persona y conversar las ideas en el momento y poder coincidir fue algo que nos cambió un montón, hasta la percepción y la forma de hacer las cosas. Estábamos acostumbrados a la distancia que a veces entorpece un poco porque tenés las ideas en el momento pero quizás se la mando y hasta que lo puede ver porque está con otras cosas — era complicado de coordinar. En cambio acá todo en persona para el disco fue mucho más rápido. Sale todo más rápido, podemos hablar las ideas en tiempo real y probarlas, si no nos gusta algo lo descartamos, si nos gusta lo grabamos. Salieron ideas no sé si mejores, pero más completas, con más revisión que el EP. Fue una experiencia muy linda y creemos que se ve reflejado en el sonido porque es un disco más maduro, se entienden más las ideas y está más claro que el EP.
De lo más flero... creo que esta dinámica que cambió todo. De la nada ya podíamos vernos, podíamos conversar de las guitarras, los bajos, las letras y pensarlas distinto en conjunto. El EP tuvo un lindo proceso de composición porque fue algo distinto, pero se sentía como aislado, todo por separado, no poder coincidir. Creo que lo más feo fue no poder encontrarnos en otra situación de composición, por así decirlo.
— En el EP lo produjeron todo ustedes. ¿En este tuvieron productor?
Exacto, sí. Fue también algo que hizo que todo mejore un poco. Si bien estuvo bueno en el primero hacerlo todo nosotros, trabajar con una tercera mirada y alguien que nos dé su opinión y sus consejos fue clave. Hay muchas cosas en el disco que nos aportó nuestro productor. Se llama Igna Castillo, que trabajó con varias bandas que nos gustan como Fin del Mundo, Revistas, Winona Riders, etcétera. Nos tiraba muchas ideas y cosas que después con Jaz hablábamos después de las sesiones grabando y decíamos: "A mí no se me habría ocurrido nunca esto". Es algo que te suma un montón. Los temas ya los llevábamos, eran como arreglos y detalles que quizás nosotros no estábamos tan al tanto. Se nota cuando alguien tiene experiencia y laburó con tantas bandas del ambiente. Vale un montón sus palabras y sus tiempos.
Nos daba otro punto de perspectiva, otro enfoque de lo que nosotros sentíamos y nos ayudaba a llevar nuestra idea más adelante.
Escuchá la entrevista completa acá:
Seguí a @ruido.under para más contenido de la escena emergente cordobesa.
